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PUENTE DEL TERCER MILENIO |
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| Owner: |
| Zaragoza Alta Velocidad S.A. |
| Project Design: |
| Arenas y Asociados |
| Project Management: |
| Arenas y Asociados |
| Construction: Dragados |
| Year: 2007 |
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Se trata de un gran puente arco elevado que, de un salto, permite cruzar con total limpieza el cauce del río. Es un puente del tipo arco atirantado por el tablero que descansa en cuatro apoyos verticales distanciados entre sí 216 metros en sentido longitudinal y 48 metros en dirección transversal. Cuyo arco central nace y muere en los vértices de sendos pórticos triangulares que, en ambos extremos del puente, actúan para conductores, ciclistas y paseantes como auténticas puertas de acceso al mismo.
Se trata de un diseño de originalidad absoluta, si bien resulta de la evolución natural de la tipología de puentes inaugurada por quien firma con el puente de la Barqueta, construido en Sevilla, sobre el Guadalquivir, para acceso al recinto de la Exposición Universal del año 1992. Barqueta, es una estructura de acero cuyas dimensiones entre ejes de apoyo son de 168 por 30 metros, del todo modestas al lado de los 216 por 48 metros que exige el puente de Zaragoza. Barqueta, que hace una década supuso un diseño de originalidad absoluta en el panorama mundial de puentes de acero, y que de hecho resultó ganador de un concurso internacional al que se presentaron 22 soluciones, constituyó uno de los símbolos de la exposición universal y, tras ella, ha quedado del todo integrado en la arquitectura, la trama urbana y la misma vida de la ciudad de Sevilla. Existiendo hoy, que nosotros sepamos, dos copias del mismo en el mundo: una en Polonia, de menor luz, y otra, copia que es del todo exacta hasta en sus mínimos detalles a nuestro puente, en la isla de Taiwán.
Sin embargo, Zaragoza no constituye para nada una repetición del puente de Sevilla sino que, lógicamente, supone un avance considerable respecto de él en muchas direcciones. Y ello, porque:
• El puente de Sevilla es de acero mientras que el del Ebro se plantea en hormigón, bastante más pesado que el primero, lo que supone mayor dificultad constructiva pero, al tiempo, una clara mejora de su amortiguación dinámica frente a vibraciones producidas por el tráfico. Aunque quizá la razón de más peso sea la económica: Hemos podido estimar que, pese a sus mayores dificultades constructivas, el costo del arco elevado de hormigón puede andar por la mitad del de un arco de acero.
• En Barqueta, las piezas inclinadas de acero que constituyen los pórticos laterales de los que nace el arco son rectas, ya que ni pesan ni reciben cargas de péndolas. En Zaragoza, esos pórticos de entrada al puente pesan por ser de hormigón y, además, reciben cargas de cuelgue de péndolas, siendo por ello piezas curvadas, de altura y ancho variable, que ofrecen una expresividad superior y que junto al nudo-diamante en que ellas confluyen con el arco central logran crear una imagen de gran portalada de acceso al interior del puente de una fuerza extraordinaria. Como puede apreciarse en las imágenes virtuales que se acompañan.
• Los cables de suspensión del tablero por el arco elevado de Barqueta se sitúan en el plano vertical medio del puente, lo que supone que los giros de torsión del tablero por sobrecarga excéntrica no afectan para nada al arco. O sea, el tablero gira por torsión y el arco no se entera y no colabora para nada a soportar ese tipo de esfuerzos. En Zaragoza, hemos planteado pares de péndolas de cuelgue en A que bajan desde el arco central hasta los bordes laterales del tablero, creando triangulaciones planas que obligan al arco a colaborar con el tablero en la resistencia a las cargas torsoras. En concreto, una rotación torsional del tablero como sólido rígido alrededor de su eje conlleva un obligado deslazamiento transversal del arco con la correspondiente flexión lateral del mismo. Y, en la medida que el arco posee inercia lateral, ese apoyo al tablero se traduce en reducción de movimientos estáticos y de vibraciones del mismo al paso de las cargas móviles.
• La diferencia de anchura entre Barqueta y Zaragoza se traduce en que el puente del Ebro va a transmitir una mayor sensación de estabilidad, de aplomo, y una mayor riqueza de volumen tridimensional. Lo que, por otro lado, resulta lógico si se tiene en cuenta que el puente de Sevilla nació como simple pasarela urbana de acceso a la Exposición, con un tablero de sólo 21 metros de anchura, mientras el puente de Zaragoza, que sirve a un cinturón urbano con calzada de 10 metros por sentido de circulación y sendas pistas ciclistas de 3,30 metros de anchura cada una, exige una plataforma de 30 metros de anchura. Y ello sin contar los paseos peatonales laterales que incrementan ese ancho hasta los 40 metros.
• El diseño formal del tablero del puente del Tercer Milenio nada tiene que ver con el del puente de la Barqueta, que estaba constituido por un gran cajón de acero de forma trapezoidal coronado por una losa ortótropa del mismo material. El aspecto global de la sección transversal tipo del puente de Zaragoza es un trapecio limitado por planos inclinados de hormigón, con algo de proas frente al viento, y con un intradós de perfil circular que produce una ley de cantos suavemente creciente desde ambos bordes laterales hasta el eje del puente.
• Esa sección transversal se configura como suma de dos nervios longitudinales de borde, de sección celular, que se enlazan por nervios transversales de sección doble T, espaciados 6 metros, cuya tabla inferior ofrece un ancho variable entre 140 y 90 cm. Esa tabla inferior ofrece perfil circular, que es común al intradós de los nervios de borde, y con los huecos repetidos entre diafragmas consecutivos, da lugar a una figura de gran interés geométrico, rítmica, con un sentido de máxima suavidad y de total integración formal.
• Además, los ensanches laterales de aceras en forma de cartabones, que actúan como pedestales de los pies inclinados de los pórticos de entrada, suponen ampliaciones para servir a los paseantes como zonas de reposo desde las que contemplar el río y confieren al puente de Zaragoza una personalidad única.
• Para los peatones, y dadas las duras condiciones climáticas de la capital de Aragón, planteamos sendas galerías laterales acristaladas, componiendo tubos transparentes que ofrecen a los peatones un paso a cubierto de la lluvia y protegido del viento. Pasos que dispondrán de bancos donde la gente pueda sentarse y en los meses fríos, al sol de la mañana o de la tarde, pero cubiertos del cierzo, contemplar el río. Nos parece que la imagen de esa galerías laterales, funcionales y bellas a un tiempo, acaba de dar una personalidad única al Puente del Tercer Milenio.
De todos modos, lo positivo es valorar la idoneidad de ese concepto básico de puente arco naciendo de los pórticos triangulares de entrada, concepto que nació en Sevilla y que no somos capaces de mejorar. Y en el que si resulta fácil hablar de “repetición” es a causa de la fuerza visual que este tipo de estructura ofrece, que la distingue con total nitidez de cualquier otro diseño de arco moderno.
También en lo que a calidad de materiales respecta el proyecto de este puente presenta novedades interesantes. El arco y los pies inclinados son de hormigón de calidad H75, de 75 MPa de resistencia característica (750 kp/cm2), o sea un hormigón de altas prestaciones, que además planteamos de cemento blanco. El tablero estará compuesto por hormigón, también blanco, de 60 MPa de resistencia característica. Esa alta resistencia en el arco proviene de la necesidad de mejorar la relación resistencia/peso del hormigón, cuando el elemento arco compone una parte importante del peso propio total del puente. Y, por tanto, contribuye de modo significativo a los esfuerzos principales de la estructura. De tal modo que un incremento del peso del arco supone al final un mayor esfuerzo de compresión en el mismo, lo que puede exigirnos un nuevo aumento de su sección resistente y de su peso.
Plantear hoy en el mundo una resistencia de 75 MPa no suena para nada a futurista ya que en Japón se están utilizando con normalidad hormigones de resistencia superior a los 100 MPa. Nosotros tenemos la experiencia del puente de Hispanoamérica de Valladolid en el que exigíamos una resistencia de 60 MPa para algunos elementos y donde obtuvimos valores en probetas superiores a los 90 MPa, sin que hayamos podido conocer la verdadera resistencia característica del hormigón construido porque las máquinas de ensayo de probetas carecían de fuerza suficiente para llegar a romperlas. Este puente se inauguró en junio de 1999, hace ahora 3 años y la situación de los aditivos del hormigón no ha dejado desde entonces de mejorar. Además, Zaragoza es zona donde abundan los áridos de calidad y donde el autor de este proyecto llegó a conseguir en estructuras prefabricadas hace más de 30 años resistencias superiores a los 50 MPa, que en esa época resultaban del todo llamativas.
Lo cierto es que el color blanco complica aún más las cosas para conseguir esa resistencia tan importante, y ello manteniendo unas temperaturas de fraguado y una retracción no excesivas, pero la realidad es que el blanco confiere a las estructuras de hormigón una calidad visual única y nos parece muy importante que el arco flotante del puente del Tercer Milenio conserve a lo largo del tiempo esa pátina de nobleza marmórea del hormigón blanco. Incluso oscurecido por la atmósfera y los humos del tráfico, el hormigón blanco resiste mucho mejor que el convencional el paso del tiempo.
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